Cinco maestras del baile flamenco (II)

Publicado el 24 mayo 2024

Cuando la tarima del tablao cruje al subirse la artista al escenario, el mundo se para. Un momento único e inigualable. Se contiene el aliento y la respiración y la emoción prácticamente se puede palpar. Una maravilla. Si encima tienes la suerte de poder disfrutar de una genuina maestra del arte del baile flamenco, no te decimos nada. Ya hicimos en nuestro blog un listado de maestras del baile flamenco, al que hemos querido darle continuación en estas líneas. Al igual que en el anterior, no hay un orden definido, solamente destacamos a bailaoras que destacan por algún motivo concreto. ¡Vamos allá!

En el artículo anterior hablamos de cinco grandes bailaoras: Carmen Amaya, Matilde Coral, La Lupi, Pastora Imperio y Sara Baras. Unas más clásicas y otras más actuales, pero todas maravillosas. Para esta segunda parte vamos a adentrarnos un poco en la trayectoria de Eva La Yerbabuena, María Pagés, Manuela Carrasco, La Singla y Lola Flores.

 

La Singla

Empezamos por quizá una de las menos conocidas, Antonia Singla Contreras, o simplemente La Singla. Es posible que no hayas escuchado o leído mucho sobre ella, pero aquellos que la vieron la sitúan como una de las mejores bailaoras flamencas de la historia. Alejada ya de los tablados, su vida ha sido retratada en un documental por Paloma Zapata, que vio la luz en 2023.

Nacida en 1948 en el barrio barcelonés de Somorrostro de la Barceloneta, a los pocos días de ver la luz un repentino dolor en el oído la dejó sorda. Pese a la severa sordera, el flamenco fue su pasión y profesión. Bailaora de todo tipo de palos flamencos, aprendió el compás gracias a las palmas de su madre. Con solo catorce años protagonizó Los Tarantos (1963), la primera película española candidata al Oscar, dirigida por Francisco Rovira-Beleta.

Con veinte años era una estrella absoluta. Se había recorrido Europa con un joven Paco de Lucía, actuó junto a Ella Fitzgerald y llevó su espectáculo Festival Flamenco Gitano por todo el mundo. Entonces, desapareció. En lo alto de su carrera, con 28 años. Poco más se supo de ella. Jacques Cousteau, el prestigioso investigador y explorador marino, llegó a decir de La Singla que «escupía fuego por la boca y lo apagaba con los pies».

 

 

Eva La Yerbabuena

De una escasamente conocida pasamos a una muy popular. Todo el que aprecie el arte flamenco sabrá quién es Eva La Yerbabuena. Poderosísima bailaora y estandarte del baile jondo en la actualidad. Eva María Garrido nació en Frankfurt, Alemania, fruto de la unión de dos granadinos de Ogíjares. Con solo 17 días de vida vuelve a su pueblo para ser criada por sus abuelos paternos, Encarna y Luis.

Su infancia la marca mucho. Con 8 años volvieron sus padres. Su madre era peluquera y Eva usaba los cepillos a modo de micrófono para cantar. Mientras tanto, su tía Encarnita daba con la clave, «esta niña tiene arte». Vaya si lo tenía. Con 11 años empieza a dar clases de flamenco y compra sus primeros casetes de La Paquera de Jerez.

A partir de ahí el resto es historia. Con 28 años fundó su propia compañía con la que ha devorado éxitos y ha viajado por todo el mundo. Su CV es envidiable. Académica de Honor de la Academia de las Artes Escénicas de España (2022), siete premios Max (2019, 2018, 2013, 2012, 2010, 2006 y 2005), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2017), Premio Nacional de Danza (2001), varios Giraldillos de la Bienal de Sevilla, Premios en el Festival de Jerez y muchos más.

 

 

 

«Qué ganas de baile flamenco nos han entrado tras escribir este artículo para el blog. Nos vamos a meter en una clase en Artes Escénicas Rebollar para que se nos quite el gusanillo. Porque si quieres aprender a bailar flamenco en Sevilla tienes que pasarte por Artes Escénicas Rebollar»

 

 

Manuela Carrasco

Manuela Carrasco Salazar, o simplemente Manuela Carrasco, es una de las guardianas de la pureza del baile flamenco. La bailaora nació en el seno de una familia de artistas del barrio sevillano de Triana, aunque pasó su infancia entre San Juan de Aznalfarache (Sevilla) y la Costa del Sol. Debutó a los 10 años en el tablao El Jaleo, de Torremolinos. Sin dar clases, aprendió de su familia el baile, de forma autodidacta.

También aprendió viendo bailar a Carmen Amaya en la película Los Tarantos y, posteriormente, al trío Los Bolecos, formado por Matilde Coral, Rafael el Negro y Farruco, con los que coincidió en el tablao La Cochera de Sevilla. Con tan solo 13 años se recorrió Europa con la compañía del bailaor Curro Vélez. Trabajó en el tablao sevillano de Los Gallos y fue primera figura del mítico tablao Los Canasteros, de Madrid.

Con tan solo 18 años, Juan de Dios Ramírez Heredia la bautizó como la ‘Diosa del flamenco’, por la majestuosidad con la que se movía en el escenario. Desde entonces, no ha dejado de llevar su arte por todo el mundo estrenando espectáculos como Flamenco Puro o Corazón flamenco. Ha compartido escenario con artistas de la talla de Mario Maya, Merche Esmeralda o Camarón de la Isla y para siempre será recordada su famosa soleá con José Mercé en la película Flamenco, de Carlos Saura.

Los premios se le caen de los bolsillos. Entre otros ha recibido el Premio Nacional Pastora Imperio, el Premio Nacional de Danza y la Medalla de Andalucía o la​ Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2018. La bailaora se despide en 2024 tras cincuenta años sobre los escenarios con la gira Siempre Manuela, que le llevará a escenarios por todo el mundo durante dos años.

 

 

María Pagés

Seguimos con otra sevillana, María Jesús Pagés Madrigal, más conocida como María Pagés. Esta coreógrafa de flamenco nació en 1963 y es una de las principales figuras del baile flamenco contemporáneo. Comenzó a bailar a los cuatro años, pese a que en su familia no hay antecedentes flamencos.

Con 15 años se trasladó a la escuela del Ballet Nacional y con 20 años empezó a recorrer mundo girando por todo tipo de países. Su carrera profesional la inició en la compañía de Antonio Gades y participó en Carmen, El Amor Brujo y Flamenco, las películas de Carlos Saura. En 1990 creó su propia compañía, con la que ha cosechado enormes éxitos.

«Ella baila y, bailando, mueve todo lo que la rodea». Con estas palabras la definió José Saramago, cuyos poemas danzó Pagés en su pieza Flamenco y poesía (2008). Reconocida internacionalmente por su arte, María Pagés recibió en 2002 el Premio Nacional de Danza en la categoría de Creación, en 2014 la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en la modalidad Danza y en 2022, el Premio Princesa de Asturias de las Artes por su labor.

 

 

Lola Flores

Queríamos cerrar el listado con María Dolores Flores Ruiz, más conocida como Lola Flores, Lola de España o La Faraona. Casi nada. Nacida en Jerez de la Frontera en 1923, fue muy popular hasta su fallecimiento. Un auténtico espectáculo de mujer. Quizá no la bailaora más técnica o más premiada, pero tenía algo cuando se subía a un escenario.

Ya en su momento el prestigioso The New York Times escribió sobre ella «no canta, no baila, no se la pierdan». Pues todo dicho. Triunfó en España y fuera de nuestras fronteras, sobre todo en México. Bailaora, cantante e incluso actriz. Una artista polifacética que supo dar un aire nuevo al flamenco.

 

Qué ganas de baile flamenco nos han entrado tras escribir este artículo para el blog. Nos vamos a meter en una clase en Artes Escénicas Rebollar para que se nos quite el gusanillo. Porque si quieres aprender a bailar flamenco en Sevilla tienes que pasarte por Artes Escénicas Rebollar. Venga, nos ves, te vemos y disfrutamos juntitos del arte jondo.

 

 

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