4 curiosidades del arte flamenco que te sorprenderán

Publicado el 31 marzo 2024

 

«El aburrimiento se cura con curiosidad. La curiosidad no se cura con nada» es una frase que se le atribuye a la escritora norteamericana Dorothy Parker. Nosotros vamos a hacer el intento de curarla, o al menos apaciguarla, que no es tarea sencilla. Y como siempre, con el flamenco como protagonista. No puede ser de otra forma. Vamos a hacer un repasito por algunas curiosidades de este noble arte que seguro te sorprenderán. ¿Te vienes de paseo?

 

Vamos a ir a medio camino entre la realidad y el mito. A veces más cerca de lo uno y otras más cerca de lo otro. El flamenco, del que tanto se ha escrito, muestra algunas lagunas informativas en determinados periodos históricos. Por eso el paso de los años ha dado lugar a las habladurías.

 

Flamenco, un término con origen incierto

Empezamos con el origen del término. Hablamos siempre de flamenco, sí, pero, ¿cuál es el origen de esta palabra? Bien, lo cierto es que no hay una respuesta absoluta. Sí más o menos consensuada. La teoría más extendida es que vendría de Felah-mengus, que en árabe significa «campesino errante». Así lo recoge Blas Infante en su libro Orígenes del flamenco. Sin embargo, son varios los estudios que descartan esta versión.

Otras teorías menos populares relacionan el término con la antigua Flandes y no son pocos los que lo hacen con un cuchillo. Vete tú a saber. Los hay que piensan que así llamaban los gachós a los gitanos: flamencos. Y no podemos olvidar a los que creen que viene del argot empleado a finales del siglo XVIII y principios del XIX a la hora de referirse a todo lo que significaba ostentoso, pretencioso o fanfarrón.

 

 

«El flamenco lo engulle todo. ¿Conoces algún tipo de música que no pegue con él? La respuesta es clara: no. Y esto es debido a que bebe de numerosos géneros. Su raíz se entremezcla con la música sefardí y el cantar tradicional del pueblo gitano»

 

 

Los primeros flamencos no eran profesionales

El arte flamenco tiene un origen antiguo, difícil de precisar. Sí se conoce que se inició en eventos privados como fiestas familiares. Y es que los intérpretes tradicionales no ganaban dinero ni eran profesionales de lo jondo. ¿Sabes a quién se considera el primer cantaor? Dicen que es Tío Luis de la Juliana, personaje mítico del género. Un jerezano nacido entre 1750 y 1760 y del que poco se sabe, pero al que le atribuyen los orígenes del cante.

Tío Luis de la Juliana cuentan que era aguador y como él, otros trabajadores de labores tan diferentes como zapateros, taberneros, areneros o pescadores, como los Zambo. Poquitos profesionales entre los artistas más históricos como El Fillo, El Planeta o Frasco El Colorao, que recoge Demófilo. Con el auge de los cafés cantantes y los tablaos empezó la profesionalización del flamenco con nombres como Silverio Franconetti, Antonio Chacón o bastante tiempo después, La Niña de los Peines.

 

Influencias de otras músicas

El flamenco lo engulle todo. ¿Conoces algún tipo de música que no pegue con él? La respuesta es clara: no. Y esto es debido a que bebe de numerosos géneros. Su raíz se entremezcla con la música sefardí y el cantar tradicional del pueblo gitano. También del folclore andaluz, con el que incluso llega a confundirse en algunas ocasiones.

No se pueden obviar los sonidos latinos, de ellos nace la rumba y otros estilos de ida y vuelta. La música popular gallega y asturiana se aprecia en palos como la farruca. Y el ritmo suena en muchos casos a África, sobre todo en las bases rítmicas. Por eso es tan complicado clasificarlo… Una vez definido siguió cruzándose con otras corrientes como el jazz, el rock, el blues, el bolero e incluso la música electrónica.

 

 

«En Artes Escénicas Rebollar contamos con un extenso catálogo de cursos de formación en el arte flamenco. Por supuesto en cante, baile y toque, faltaría más. Pero también en lenguaje musical, así como en compás, historia y literatura del flamenco. Sin olvidar el intensivo de verano. ¡Formarse es fundamental!»

 

 

La importancia de la formación

Somos conscientes de que hay talentos innatos, por supuesto. Personas con un don, con algo especial, con pellizco. Es posible que leyendo estas líneas estés pensando en el maestro Paco de Lucía, genio. Uno de los máximos referentes –quizá el que más– del mundo de la guitarra flamenca y que, sin embargo, no sabía leer música en un pentagrama. Él mismo contó que tuvo que aprenderse de memoria Concierto de Aranjuez antes de tocarlo. Anécdota que coincide con la de Tomatito, uno de sus mejores discípulos.

«Ojalá yo lo hubiera aprendido de niño. Tendría muchos menos problemas a la hora de trabajar con Michel Camilo», llegó a decir Tomatito. Y es que sí, la tradición oral tiene mucho peso en la interpretación de las piezas y estudiar partituras se alejaba de esa tradición. Por suerte, hoy en día la situación ha cambiado bastante y cada vez son más los flamencos que se preocupan por formarse.

 

En Artes Escénicas Rebollar contamos con un extenso catálogo de cursos de formación en el arte flamenco. Por supuesto en cante, baile y toque, faltaría más. Pero también en lenguaje musical, así como en compás, historia y literatura del flamenco. Sin olvidar el intensivo de verano. ¡Formarse es fundamental! Si quieres aprender flamenco en Sevilla no dejes de visitar Artes Escénicas Rebollar.

 

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