Sevillanas: cosas que debes saber sobre este baile tan popular

Publicado el 02 abril 2024

 

¿Qué será lo que me pasa cuando el campo huele a flores? Pasa que es primavera, cuando Sevilla se llena de luz y engalana su ciudad efímera en la populosa Feria de Abril. Una semana de cante y baile, donde el patrón común y máximo protagonista es el cante por sevillanas. ¿Qué sabes sobre el origen de las sevillanas? Calma, que te lo contamos todo unas líneas más abajo.

 

Siempre pensamos en la música como un arte y aquí hemos venido a sumar y a hacer amigos. Por eso no queremos iniciar una guerra apoteósica entre aquellos que tildan a las sevillanas de palo flamenco y aquellos que las tachan de música de folclore andaluz. Una discusión con cierta complejidad, que no vamos a abordar.

Tan compleja como el origen de las mismas. Más o menos hay una corriente común que ubica el inicio de las sevillanas en los años previos a la llegada de los Reyes Católicos. Todo hace indicar que la música bebe de las seguidillas castellanas; manchegas, de forma más concreta. Pero lógicamente, ese sonido tomó de forma rápida matices del sur. Al entrar en contacto con palos como la bulería, el fandanco o la soleá, solo era cuestión de tiempo que las sevillanas adquiriesen tintes aflamencados.

En sus inicios, las sevillanas solo eran cante. No fue hasta bien entrado el siglo XVIII cuando se añadió el baile, que tomó como modelos la escuela bolera. Esto se aprecia en pasos como el careo, el zapateado, las vueltas o la propia pasada. De todas maneras no se empezaron a llamar sevillanas hasta 1846, precisamente el año en que se celebró por primera vez la Feria de Abril de Sevilla más o menos como la conocemos hoy en día.

El Ayuntamiento de la capital andaluza aprobó el 18 de septiembre de 1846 tener dos ferias a iniciativa de dos concejales, una en septiembre y otra en abril. Esta se inauguró el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián. Contaba con 19 casetas y fue un éxito absoluto. Tanto es así que los comerciantes que querían vender ganado pidieron a la autoridad mayor presencia policial porque «los sevillanos y sevillanas, con sus cantes y bailes, dificultaban la realización de los tratos».

El término sevillanas fue reconocido legalmente por la Real Academia Española de la Lengua en 1884. Su éxito era imparable. Desde entonces, dado su aire festivo, es habitual escucharlas entre bulerías, fandangos, rumbas y tangos en tablaos, fiestas y reuniones privadas. Algunos personajes ilustres del flamenco no han dudado en aflamencar aún más las sevillanas, como se puede comprobar con los testimonios sonoros de la Niña de los Peines, Bernardo de los Lobitos, La Paquera de Jerez, Camarón, Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar, entre muchos otros.

 

 

«Desde Artes Escénicas Rebollar queremos que sientas la música tan nuestra como tuya. Por eso contamos con cursos para todos los niveles de cante, baile y guitarra. ¿Y sevillanas? Vente a nuestro centro de estudios flamencos en Sevilla»

 

 

 

 

No es hasta el siglo XX cuando tiene su máximo desarrollo y eclosión en el mercado. En los años 50 los Hermanos Reyes profesionalizaron las sevillanas junto a los Hermanos Toronjo. En la actualidad es complicado hablar de este cante y baile sin nombrar a Los del Río, Los Romeros de la Puebla, Los Marismeños, Cantores de Híspalis, y artistas como Manuel Pareja Obregón, El Pali o María del Monte, por citar algunos ejemplos.

No existe un solo tipo de sevillana. En función de su arquitectura musical y de su temática tenemos las bíblicas, las rocieras, las corraleras –propias de Lebrija–, las marineras, las clásicas, las alosneras o las contemporáneas. Lo que sí es común es una estructura. Pese a que su origen estaban compuestas por tres palos –tres letras y tres bailes– en la actualidad son cuatro.

Su estructura es la siguiente: introducción – salida – vuelta – salida – vuelta – salida – cierre. Su compás es de tres tiempos –uno fuerte y dos flojos– y el baile se llena de paseíllos, braceos y quiebros. Por su parte, las letras constan de siete versos distribuidos en:

  • Estrofa de cuatro versos, de los que el primero y el tercero son heptasílabos y el segundo y el cuarto son pentasílabos.
  • Estribillo de tres versos o bordón.

 

La guitarra es su principal instrumento acompañante junto a las palmas, aunque hoy en día también es habitual ver instrumentos de percusión, las castañuelas, el tamboril o la flauta rociera. Además, se le suman más elementos como el traje de gitana o el traje de corto.

Interesante, ¿verdad? Desde Artes Escénicas Rebollar queremos que sientas la música tan nuestra como tuya. Por eso contamos con cursos para todos los niveles de cante, baile y guitarra. ¿Y sevillanas? Vente a nuestro centro de estudios flamencos en Sevilla, que también podemos echarnos un baile.

 

A bailar, a bailar, y a bailar
Alegres sevillanas
Todo el mundo a bailar, a bailar, a bailar, y a bailar
Ven conmigo a bailar.

 

 

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