Cuando la guitarra se convirtió en bosque

Publicado el 26 febrero 2024

 

Somos absolutamente conscientes de que somos una escuela de arte flamenco. Con su compás y su quejío. Con su toque y baile. Con su rasgueo y su cante. Pero hay veces que tenemos que alejarnos un poquito para ver las cosas con perspectiva. Pero solo una mijita, haya calma. Siempre dicen eso de «que los árboles no te impidan ver el bosque». Y sí, nosotros lo vamos a ver y este tiene forma de guitarra. ¡Te contamos su historia!

 

Córdoba, qué casualidad, con lo flamenca que es Córdoba, tiene una cosita especial. Y no, no es su Mezquita-Catedral. No lo es porque no es la Córdoba española, es la provincia homónima que se puede encontrar en Argentina. Si alguna vez viajas allí, en las proximidades de General Levalle, podrás contemplar desde las alturas algo realmente increíble: un bosque con forma de guitarra.

Una gran explanada en la que se dibujan miles de árboles dibujando la silueta perfecta de una guitarra. ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Cómo ha surgido? Lógicamente tiene la mano del hombre y, como suele ocurrir, el amor es uno de los grandes protagonistas como ingrediente básico en esta historia.

El autor de este bosque, conocido como la Estancia La Guitarra, es Pedro Martín Ureta. Este agricultor argentino estuvo trabajando durante cuatro décadas junto a sus hijos para formar este paraje natural tan emblemático. Una majestuosa guitarra natural de dos mil quinientos metros de largo por cuatrocientos metros de ancho. Su contorno está hecho con pinos cipreses californianos, las cuerdas por eucaliptos medicinales, y el puente y la estrella por pinos cipreses de piña.

 

 

«Pedro Martín Ureta dedicó toda su vida a trabajar este bosque de guitarra formado por más de siete mil árboles. Cada detalle era consultado con paisajitas para que todo fuese perfecto y sus hijos le ayudaron en todo momento. Hoy en día no solo es una atracción turística importante en la zona, sino también un monumento al amor y la dedicación de una familia»

 

 

Este fue el sueño de Graciela Yraizoz, una joven ecologista que en la década de 1970 quería ser guitarrista y soñaba con crear un paraíso en el que poder vivir ella y su familia. Su esposo era Pedro Martín Ureta. Graciela falleció de forma repentina en 1977 a causa de un aneurisma y su marido decidió honrar su memoria construyendo este precioso bosque.

Pedro dedicó toda su vida a trabajar este bosque con forma de guitarra formado por más de siete mil árboles. Cada detalle era consultado con paisajitas para que todo fuese perfecto y sus hijos le ayudaron en todo momento. En 2019 falleció el autor de esta maravilla, Pedro Martín Ureta, pero el cuidado y el mantenimiento de La Estancia La Guitarra pasó a manos de sus hijos, que han asegurado que este monumento natural perdurará en el tiempo. Hoy en día no solo es una atracción turística importante en la zona, sino también un monumento al amor y la dedicación de una familia.

Desconocemos si Graciela Yraizoz era flamenca, pero está claro que amaba la guitarra, un instrumento por el que en Artes Escénicas Rebollar sentimos especial predilección y que defendemos con tantísimo amor. Por eso hemos querido dedicarle desde aquí este particular homenaje.

Si tú también amas la guitarra –flamenca mejor– y quieres acercarte a este bello instrumento de cuerda deja que te acompañemos en tu historia. Da igual que te estés iniciando o ya sepas tocar mejor. Podemos sentar las bases para que disfrutes con la guitarra flamenca o hacer que perfecciones la técnica. Ven a visitarnos a Artes Escénicas Rebollar en Sevilla, conócenos y deja que el arte flamenco te abrace.

 

 

 

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Artes Escénicas Rebollar

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